- «¿Te lo vas a _____ ?».
- «Nuestro servicio te ayudará a llevar a tu empresa al siguiente _____».
- «No dejes que te lo ______ ».
Qué fácil es rellenar esos huecos, ¿verdad?
Esta capacidad que tenemos las personas para completar una frase que nos resulta familiar es maravillosa, y, sin embargo, nos está indicando que ese texto no va a funcionar.
Porque, si un cliente potencial se anticipa a lo que vas a decir y cree saber qué vas a comunicar, le saltan todas las alarmas. ¿Y sabes qué hace? Deja de prestarte atención y empieza a perder el interés, como ocurriría en una novela de suspense si en la página 47 ya supieras quién es el culpable del asesinato.